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lunes, 23 de agosto de 2010

De vuelta...







Ya estoy de vuelta.
Apenada porque fueron las dos mejores semanas del año.
Porque no puedo quitarme a alguien de la cabeza (y no es ni mi ex ni el chico del que hablé en la entrada anterior).
Quiero volver con él.
Porque en dos semanas apenas pensé en pesos ni tamaños y aprecié lo que soy, y sin embargo hoy ya no pude comer...


Y estas son mis piernas hace un mes. Ahora están más gordas. Eso creo.


1004:
Gracias. Es alentador y reconfortante leer comentarios como el tuyo.
Deseo lo mejor para tu hermana. Recuerda que debereis estar a su lado y tener muchisima paciencia.

sábado, 13 de febrero de 2010

El secreto a voces






Ya está. Por fín las cosas se han hablado con sinceridad. Por fín ya no hay secretos, nada que esconder, razones para finjir. Mis padres ya lo saben. Tengo un trastorno alimenticio, y me lo están tratando, como raciones minúsculas y a veces vomito. Todo ha ido perfecto, mejor de lo que me esperaba. Me he quitado un peso de encima y me siento muy feliz y tranquila.

Martes.
Cuando llegué al piso vi que alguien había entrado en mi habitación y había removido mis cosas. Mis tés e infusiones no estaban dispuestos de esa manera antes, y la caja del jarabe estaba abierta. Cuando me fui para el salón U evitaba hablarme. Pensé que quizás había encontrado mi "libreta-diario", donde escribo sobre mis emociones, positivas y negativas, mis lloros y alegrías, la vida, el dolor y el suicidio. ¿Cree que pienso en matarme?

Miércoles.
Me equivocaba, nadie leyó mi libreta.
U está de pie, frente a mí, a mi lado T y a continuación D. Mis tres compañeras de piso. Quieren darme un ultimatum. No puedo seguir así.
- Pesas 40 kilos. ¿No te das cuenta? Antes eras guapísima.
- No sé de dónde sacaste eso, peso 45.
...
- Como si te tengo que hacer una comida especial cada día, tú no vuelves a vomitar. Y si hace falta, les quitamos los cerrojos a las puertas.
- U, no exageres- dice D.
- Vale, cada vez que vaya al baño dejo la puerta abierta- propongo.
...
- Qué diferencia de la Ana de hace dos años a la Ana de ahora. Siempre encerrada en tu cuarto, triste, con esa cara pálida y las ojeras...- recuerda T. Sinceramente, la adoro.
No puedo soportarlo y lloro.
- Y tus padres van a saberlo- U ejerce el papel de dura, pero es la que está más preocupada por mí-. Si no se lo dices tú, se lo diré yo.

Jueves.
Como poco, con ellas, pero no vomito. Hablamos durante rato en la sobremesa. Viene X (mi novio) y se toma un té. Me siento querida. Lo hacen por mi bien.

Viernes.
- ¿Te apetece que asemos unos chorizos y que friamos unos huevos?
- No, mamá. Tenemos que hablar.
Le explico todo. Y después a mi padre. Me entienden. No pasa nada. "¿Por qué no nos lo dijiste antes?", "No quería haceros daño." Ellos cenan calamares, chorizo y sardinas; yo aguacate, huevo cocido y queso. Hemos hecho un trato. Lo más importante es que no vomite, así que comeré cosas sanas y la cantidad que quiera. Lo que no puedo hacer tampoco es saltarme alguna comida.

Siento que esto será positivo. Me siento muy unida a mis padres, a mis amigas y a mi novio, más que nunca. Vuelvo a tener esperanza.
Lo único malo de este episodio es que, para vencer la ansiedad, fumo como una carretilla.