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viernes, 30 de julio de 2010

GET OUT






Estaba tan nerviosa antes de entrar junto al endocrino que me sentí como cuando me empolvaba la nariz repetidas veces hasta el amanecer. Pero había comido TANTO TANTO durante la semana que nada podía ir mal. De hecho, subida a la báscula, mareada y casi sin tenerme en pie, me llevé una gran desilusión cuando lo que debía haber sentido es alivio, y si acaso también alegría. 45 kilos. Redondos.
Sí, luego te consuelas con datos como: al día siguiente te vino la regla (es cierto, cuando tenemos la regla pesamos más). Pero el caso es que ver el número 43 en una báscula es, o fue, un sueño para cualquiera de nosotras.
Vale, lo que siempre dije: 45 kilos y mantenerme. Ellos (endocrino y psicólogo) dicen que debo engordar más, pero no estoy preparada. Voy a comer lo que quiera, y voy a pesar 45 kilos, hasta que, como dice P, se vayan todos los fantasmas que están asentados en mi cabeza. Se irán. Voy a empezar a desahuciarlos.

Y, reporte de julio: mejor que bien.
Alcohol. Cenas con amigos al aire libre. Lecturas en la playa. Terrazas tarde-noche. Besos en la esquina de un bar. Viajes en coche con las ventanillas abiertas. Festivales. Reencuentros con gente que sólo ves de año en año. Qué coño, estoy jodida, tengo insomnio (remediado por somníferos o por alcohol) y ansiedad (ya me han dado ansiolíticos para ello), pero lo de encerrarme en casa y lamentarme entre atracones ya no es lo mío.
¡Sólo falta un poco de sexo!

Disfrutadlo, en serio, hay demasiadas cosas buenas como para perdérselas en casa sólo porque no queramos que los demás vean un poco de grasa sobrante por encima del bikini. A nadie le importa. A nadie. Y es de estúpidos pensarlo. Sí, somos unas estúpidas, y yo no quiero serlo más.

jueves, 24 de junio de 2010

Un bofetón y adelante, que la vida sigue



Estas tres semanas fueron horribles.
Se me hicieron largas como meses.
Dormí tres horas diarias (de media).
Volví a vomitar.
Pensé en tragarme mi alijo de pastillas.
Metí coca después de cuatro años sin probarla.
Lloré, lloré, grité, lloré.

Pero ya lo asumí. Él ya no está conmigo. No voy a volver a besarlo. No volveremos a dormir juntos. De todas formas nuestra relación es ejemplar y sé que con el tiempo seremos grandes amigos. Hoy quedamos para tomar algo y me siento francamente bien.
He recuperado otras cosas, como más tiempo para estar con mis amigos. Han demostrado que lo son. Están ahí, para lo que sea.
No dejo de hacer cosas. Lo echo mucho de menos pero estudio, trabajo, salgo, veo pelis, leo, voy a pasear. Mantener la mente ocupada es fundamental.

A vosotras... muchas gracias. Es muy grato leer todos esos comentarios animándome (menos los de "sigo tu blog, pásate por el mío"). En serio, os lo agradezco un mundo y pido disculpas por no haber pasado por los vuestros, pero durante estas semanas no me pasé ni por el mío.

Y comer... Comer es difícil. Pero casi todos los que me rodean conocen mi problema y me cuidan. De todas formas adelgacé un poco. Lo noto, pero no sé cuánto. El martes me pesan. Después del endocrino tengo cita con el psicólogo, que pasó ampliamente de mí: lo llamé para que me adelantara la cita (lo que quería era que me mandara al psiquiatra para que me diera algo para dormir) y no cogió. Al día siguiente mi madre habló con él y le dijo que me llamaría por la tarde. No me llamó. Lo llamé yo al otro, ni me cogió ni me llamó después. Perfecto. Solo espero haber adelgazado bastante para que le joda. Aunque, visto lo visto, seguro que le da igual.

domingo, 30 de mayo de 2010

Menos, otra vez.

(Mentiras en cursiva)

ENDOCRINO: ¿Qué tal, Ana?
YO: Bien.
E: ¿Comemos con normalidad?
Y: .
E: ¿Has vomitado?
Y: No.
Me pesa: 44'9.
E: Has bajado. ¿Seguro que estás comiendo bien?
Y: Sí, sí, igual que siempre.



Me siento observada cuando como. Me sirvo patatas pero las dejo. Escondo trozos de carne en la servilleta. Cuando como con mis abuelos aterrizan en mi plato rodajas de chorizo. Se las paso a mi cómplice, mi madre. Por las tardes me preparo con un cariño y una calma espectaculares macedonias coloridas. Soy feliz al comerlas. Hay otros días en que me ataca la ansiedad y como. Una galleta. Un trozo de queso. Luego otra galleta. Cereales. No puede ser. Si sigo así me daré un atracón. Voy al baño a vomitar. Pienso: Ahora llegará alguien y no escucharé la puerta, me pillará así. No, seguro que alguna de ellas está escondida en su habitación para ponerme a prueba por si vomito cuando estoy sola. ¿O habrán puesto alguna cámara en el baño?



Sin querer me di cuenta de que estaba intentando adelgazar y ya no mantenerme, como estos últimos meses. Y así fue. ¿Cómo hago para no bajar cuando mi subconsciente es lo que quiere y hará todo lo posible para conseguirlo? No importa que me digan que estoy demasiado delgada, no importa que los vestidos de verano me cuelguen como una sábana mal medida, no importa que los pantalones de otros años dejen constancia de que mi culo está desapareciendo. Dudo al escribir esto último, sigo viendo mi culo como un globo inmenso.

sábado, 6 de febrero de 2010

Recto, no hay pérdida










Por fin voy dando pasos sobre suelo firme.
Por fin veo que avanzo en este largo camino.
La gran bola parece que empieza a deshacerse de algunas partículas, que se desprenden para no volver jamás.
La relación que tengo con la comida sigue siendo inadecuada, pero aún así he normalizado la comida del mediodía. Algo es algo. Los resultados no son visibles, pues sigo sin engordar. Es curioso ver como cuando quieres adelgazar cuesta, pero cuando decides dejar de hacerlo, curarte, volver a estar sana, cuesta aún más. Algo que antes nos sería del todo fácil.
Mi psiquiatra cree que lo más importante, lo que hay que erradicar es la depresión, que está camuflada por el antidepresivo y por el problema alimenticio. Sin embargo, mi psicólogo cree que la depresión es consecuencia del trastorno de alimentación y de todo lo que eso conlleva, como el bajo peso.
Yo no sé que pensar. Sólo sé que estoy harta de llorar por nada, de sentirme hecha pedazos, de no comer o vomitar, de sentirme inferior a todos, cuando no lo soy.

También es realmente sorpredente cómo podemos distorsionar nuestra propia realidad. En la consulta del psicólogo entró otra chica antes que yo. Después, cuando ya estaba yo dentro hablando con él, me preguntó:
- ¿Te fijaste en la chica que entró antes que tú?
- Sí.
- ¿Te pareció gorda, delgada...?
- Delgada, muy delgada.
- ¿Más que tú?
- Sí.
- Le pregunté lo mismo a ella y me respondió exactamente eso. Pero al revés.
Para ella yo estoy más delgada, para mí es ella la que lo está.
- Y las dos estáis en bajo peso, más o menos igual.


Por cierto, algunos me lo preguntaron, el texto en cursiva del otro día lo escribí yo, no fue sacado de ningún lado (no era de Kate Moss). Siempre pongo el autor de cualquier fragmento que no sea mío.

Un beso enorme, mis musas.

jueves, 31 de diciembre de 2009

2010










Ahí estamos, a menos de 24 horas del 2010. Llega a su fin un año que, a mi parecer, fue larguísimo y a paso de tortuga. Recuerdo los deseos que pedí para 2009, los propósitos. Algunos se cumplieron: pedí adelgazar, y adelgacé; pero a qué precio. Sí, la verdad es que era más feliz cuando pesaba 10 kilos más. Mi "rehabilitación" va de culo... y yo lo veo todo con bastante pesimismo, pero, seamos sensatos y realistas: es Navidad, ¿de verdad creía que podía recuperarme (o empezar a hacerlo) en estas fechas y estando con mis padres?
Primer día: 24 de diciembre, Nochebuena.
Decidí desayunar y comer poco porque estaba dispuesta a no vomitar, bajo ningún concepto, la cena (la supercena) familiar. Por lo tanto tan solo desayuné un zumo de naranja y comí un yogur desnatado (estaba sola, con mis padres es imposible hacer eso). Pero... cené (con la familia). Cené como los demás. Marisco. Pulpo. Carne. POSTRES. Y... vomité. Al momento sentí alivio, como siempre. Pero al día siguiente me sentía una fracasada y me odiaba a mí misma. Recuerdo que cuando desperté (unas horas antes de lo que me habría gustado, como acostumbro) me sentí más estúpida que nunca. El psicólogo me había comentado todos los peligros que conlleva el provocarse vómitos, me había convencido para no hacerlo más, estaba dispuesta a no hacerlo ahora que iba a estar con mis padres... Pero es imposible. Estoy tan delgada que me hacen comer demasiado. Bajo mi punto de vista, claro. Así que, inconscientemente, decidí dejar de intentarlo. Empezaré mi recuperación con el año nuevo, cuando no esté en casa. De todas formas, como comí mucho más de lo que habitúo, pensé que había engordado. Pero hoy me pesé y no subí ni un gramo. Sí, aunque no lo veo siempre, sigo demasiado delgada, sigo siendo todo huesos de cintura para arriba, y mi cara sigue siendo todo ojeras. Sí, la noche de fin de año voy a ser la más delgada de mis amigas, por fin. Pero también la más desmejorada, un palo, en fin, la más fea.
Por lo tanto, mi propósito para el 2010 es muy diferente al de hace un año: quiero curarme, recuperarme, dejar de vomitar y de comer raciones minúsculas. Y si eso significa engordar, pues tendré que engordar.

A vosotras todas (gracias por vuestras palabras durante todo este año) también os deseo lo mejor para el 2010. Sin entrar en dichos tradicionales, ni en típicas citas navideñas, simplemente: que en el futuro recordéis este nuevo año como uno de los mejores de vuestras vidas.
Un beso enorme.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Trastorno alimenticio atípico









En estas dos semanas en las que me ausenté mi cuerpo experimentó nuevas y viejas sensaciones, siempre, supongo, con un fin al fondo, que es acabar con esto y curarme. La primera semana engordé un kilo, no sé cómo, y volví a adelgazarlo, tampoco sé cómo. Mi vida se reduce a una sucesión de horarios de comidas: desayunos, comidas, cenas; nada, poco, mucho. Estoy intentando vomitar menos, y sí, lo estoy consiguiendo. P me dijo que no le importaba tanto el peso como que vomitase, más importante es que no lo haga. Fui a la Unidad de Trastornos de la Alimentación del hospital de mi ciudad, y él es el que lleva el control de nuestro peso. Sólo estuve una vez, y me pareció muy simpático. Me dijo unas cosas muy alentadoras. Me midió, me pesó, me miró la grasá corporal, me revisó los ganglios, la garganta, el estómago... Estoy muy animada y con muchas ganas de empezar con el tratamiento. P dijo algo que me gustó: esta es una enfermedad crónica, dura de tratar y difícil de superar, habrá logros y habrá recaídas, pero no por eso puedes echarte atrás y desanimarte. Pero qué te voy a contar a ti, si llevas desde los 12 años con esto. No me hablaba como si fuera una niña preocupada por su físico, me hablaba como a un igual, como a alguien que tiene interés en recuperarse.
Por otro lado, el psiquiatra me recetó unas pastillas que controlan los impulsos (lo noto, ya no hay tanta ansiedad) y que hacen adelgazar, lo que no entiendo muy bien... no debería hacerlo, ¿no? El antidepresivo me produjo mareos incontrolables durante tres días, pero, así como vinieron, se fueron. Ahora me siento bastante fuerte aunque cuando me miré al espejo esta mañana sólo vi un palitroque gris y ojeroso. Es extraño como ha dejado de preocuparme mi imagen, en el sentido de que no quiero estar más delgada, pero, sin embargo, no soy capaz de ponerme a comer para engordar.
Por lo demás, todo bien, paso muchísimo frío y creo que me va a crecer un rabito con una hojita de la cabeza, porque no hago más que comer manzanas.

viernes, 7 de agosto de 2009






El tiempo corre y se acaban las vacaciones.
Ayer fui al médico y me bebí dos litros y medio de agua en la media hora antes de entrar. Al final no me pesó.
Hoy me fui a hacer análisis y ayer comí bastante. Me sentí bastante mal.
Hoy no pude evitar recurrir a Mía. Me duele terríblemente el estómago.
Voy a empezar a estudiar para sacarme el carné.
Y estoy bien, me gusto y me gusta ser yo, a pesar de todo.

sábado, 6 de junio de 2009

Perdida


Semana mala malísima:

- Cada vez me veía peor, por lo que no pude aguantar y tuve que recurrir a Mía otra vez. Lo poco que comí se fue por el retrete.

- La consecuencia: sentirme mal por hacerlo y decirme "no puedo seguir vomitando". En dos días, dos manzanas.

- 180º... Sentirme mal porque mañana me pesan y si quiero adelgazar mejor que sea a partir de mañana. Si llego al médico y no peso tres kilos más que la última vez... malo. Así que volví a comer bien, para mí mucho.

- Círculo vicioso: después de una cena y una comida abundantes vuelve Mía, porque odio sentirme con el estómago lleno.

- Mi compañera de piso me pilla y se da cuenta de todo. Intenta hablar conmigo y aconsejarme, y yo no puedo aceptar los consejos de alguien que no tiene ni idea de lo que pasa, que no sabe que lo vengo sufriendo años. Sé que sus intenciones son buenas, pero yo ya no confío en ella desde hace un tiempo (se portó bastante mal conmigo hará ahora un año y un par de meses y desde esa no ha vuelto a ser lo mismo).

- Miedo insufrible a que, por querer "ayudarme" se lo cuente a alguien. Siento incomodidad, vergüenza y remordimiento. Si se entera mi madre se le parte el alma, y a mi verla mal me parte el corazón.

No sé qué hacer, qué decirle a mi compañera para tranquilizarla y para que no crea que es algo grave y que lo estoy superando... ni yo estoy segura de ello, pero ella tiene que estarlo.
Estoy perdida. Y no puedo dejar de llorar.

06.06.09
15:53
Dije que iba a escribir cómo me había ido en el médico y aquí estoy. Me acompañó mi madre y lo agradecí. Vio los análisis y me dijo que la cosa estaba mucho mejor, ya tengo el hierro bien. Lo malo es que cuando me los hice estaba saliendo de un catarro y acabando los medicamentos, por lo que me dio defensas muy bajas, así que dentro de una semana tengo que repetir análisis.
No me pesó. No sé si se olvidó o ya no lo creyó necesario porque los análisis salieron bien. A lo mejor no quería hacerlo delante de mi madre (soy mayor de edad y ella no tiene que saber nada si yo no quiero). Pero me dijo que seguía estando muy delgada y que lo llamara cuando me dieran el resultado de los análisis y "hablábamos".
No me siento mal, estoy más tranquila que ayer.

un beso enorme a todas

jueves, 9 de abril de 2009

Y volver a caer


Aquí estoy de nuevo, se fue la chica optimista y fuerte... no, pero va a volver. Estoy segura. Pero hoy no estoy de humor, hoy no. Iba a salir con mis amigas pero no estoy de humor:

Ayer me hice los análisis. Me hago analíticas periódicamente porque soy propensa a tener el hierro bajo, como otras mujeres de mi familia, y tuve anemia. Estuve tomando hierro en ampoyas y en cápsulas, pero como en mi última analítica la cosa iba bien dejé de hacerlo. Eso fue hace cuatro meses. Hoy fui a por el resultado de los de ayer, el hierro bajó muchísimo otra vez, aunque está por encima del límite. Pero el problema no era sólo ese, y es que había más cosas mal. Se los llevé a mi médico esta tarde y tuvimos una larga charla. Me dijo que le dijera todo lo que comía al día, minuciosamente, y qué cantidades. Por supuesto, no le dije que no desayunaba y que comía cantidades casi invisibles de comida. Sólo le dije que no solía cenar mucho. Me dio un montón de consejos sobre las cenas que voy a seguir. Después me pesó y me midió. Me dijo que se habia sorprendido porque aparentaba mucho menos peso, pero que eso se debía a que mi masa ósea es bastante pesada y grande, por eso se me notan tanto los huesos y peso más aunque "no haya casi nada entre el hueso y la piel". Me dijo que mis análisis eran los propios de una anoréxica (oh, ¿qué me estás contando?)y que en dos meses me hiciese otros. Tengo que volver y pesar por lo menos tres kilos más. Me daban ganas de llorar allí. No porque me dijera que tengo que engordar, ni porque me diera la charla, claro que no, eso se lo agradezco, es médico, ¿qué va a hacer? Fue porque yo creía que estaba sana (más o menos) pues procuré comer de todo, aunque en pequeñas cantidades (muy pequeñas)
Pero me voy a recuperar, tengo que hacerlo, juro que lo haré.

Por otra parte, me voy lo que queda de semana con mi novio, a comer de restaurante y a olvidarme de todo, lo necesito.

Un beso muy grande, quizás tarde en actualizar, pero intentaré "pasar a veros" pronto. Os aprecio mucho, de verdad, y sois un gran apoyo. (a las que me nominaron, no hice la meme, no estoy de ánimo)