






Me siento un poco mal por no haber dado noticias de mí en todo este tiempo.
Ni siquiera he visto mi blog desde la última vez.
La razón no es otra más que mi proceso de recuperación. En estos meses me he sentido más fuerte que nunca. Sí que de vez en cuando evito comer e incluso he vomitado alguna que otra vez pero, ahora mismo, ya no recuerdo cuando ha sido la última.
He engordado y no me siento mal. Por supuesto que LA CIFRA deseada siempre es menor. Y sin embargo sé que tengo que aprovechar la situaciósn psicológica actual: me miro a un espejo y me veo bien. ¿Cuándo he sentido yo algo así?
El chico del que hablé en las entradas anteriores sigue ahí... Aunque por mi cama han pasado unos cuantos. Lo cierto es que echo de menos a mi ex, y no sé si es que intento suplir esa falta con relaciones de dos días (o una simple noche de sexo). Pero aquel, el de la noche perfecta de agosto me gusta de verdad, y es maravilloso volver a sentir una ilusión de este tipo.
También alcohol y drogas difuminan mis salidas nocturnas. No creo que sea un problema, ni que pueda llegar a serlo. No a estas alturas.
Ahora quiero ponerme un poco al día de vuestras vidas. Pero sé que leer algún tipo de entradas me influye de forma negativa, sabéis a qué me refiero. Siempre pasa: todas queremos ser las más delgadas, todas queremos pesar menos. Leer que alguien se ha comido en todo el día una manzana va a hacer que me sienta mal por haberme comido una rodaja de merluza con patatas cocidas.
Gracias por preocuparos por mí. Sabed que estoy bien, creo que mejor que nunca.













































