Creo que la comida es como la cocaína. Te dices: “no voy a comer, no, no”. Y pasan las horas: las 4. Las 5, las 5:30. Estás ansioso y no puedes más. A las 7 sales de casa y vas al su
per. Paseas por los pasillos. Hay galletas. De todas clases: saladas, de chocolate, de miel… Hay chocolate, chocolate con leche, chocolate blanco, chocolate con almendras… ¿Patatas fritas? Para todos los gustos. Adoro las patatas fritas.
Después de media hora en el super te decides: coges una bolsa de patatas, una de fritos, y una de lacasitos. La dependienta te mira de arriba abajo. Está pensando “qué delgada está esta chica, para comerse toda esta mierda”. Tú coges la bolsa y te vas. Te apresuras. Sacas las llaves. Cuando llegas al edificio corres hasta el ascensor y lo llamas moviéndote como si tuvieras ganas de mear.
Enciendes la tele. Da igual lo que echen. Y ahí va. Abres una de las bolsas. La de patatas. Coges una y la partes con los dientes. La saboreas. “Mmmmm… estoy en la gloria”. La chupas hasta que ya no tiene sabor. Así haces con cuatro más. Incluso
prestas atención a lo que dicen en la tele. Pero la quinta se engulle más rápido. Y la sexta. Y la séptima todavía más. Y así progresivamente.
Cuando has acabado sientes que vas a explotar. Te levantas. “Dios, me siento como con 10 kilos más”. Vas al baño y empieza el ritual.
per. Paseas por los pasillos. Hay galletas. De todas clases: saladas, de chocolate, de miel… Hay chocolate, chocolate con leche, chocolate blanco, chocolate con almendras… ¿Patatas fritas? Para todos los gustos. Adoro las patatas fritas.Después de media hora en el super te decides: coges una bolsa de patatas, una de fritos, y una de lacasitos. La dependienta te mira de arriba abajo. Está pensando “qué delgada está esta chica, para comerse toda esta mierda”. Tú coges la bolsa y te vas. Te apresuras. Sacas las llaves. Cuando llegas al edificio corres hasta el ascensor y lo llamas moviéndote como si tuvieras ganas de mear.
Enciendes la tele. Da igual lo que echen. Y ahí va. Abres una de las bolsas. La de patatas. Coges una y la partes con los dientes. La saboreas. “Mmmmm… estoy en la gloria”. La chupas hasta que ya no tiene sabor. Así haces con cuatro más. Incluso
prestas atención a lo que dicen en la tele. Pero la quinta se engulle más rápido. Y la sexta. Y la séptima todavía más. Y así progresivamente.Cuando has acabado sientes que vas a explotar. Te levantas. “Dios, me siento como con 10 kilos más”. Vas al baño y empieza el ritual.
Dije que la comida es como la coca. Te metes una raya. Después de dos horas te apetece otra. Cuantas más metas más quieres. Y en menos tiempo. Acabas haciéndolo cada 10 minutos.


































