viernes, 28 de agosto de 2009

Comer...








No sé. Siempre he pensado que comer es algo que sería más lógico hacer en privado, porque al comer con alguien, por muy discreto que seas, por muy bien educado que estés, le enseñas a la fuerza el interior de tu cuerpo, órganos viscosos, cavidades, mucosas, es decir, la lengua, los dientes, el paladar... ¿No lo has pensado nunca? En realidad es algo terrible. Quien come contigo te ve masticar, tragar, deglutir la comida, atragantarte quizás, con mala suerte, limpiarte la boca, en fin... Siempre me ha parecido muy raro comer con alguien (...), permitirme la intimidad de comer delante de él, o de ella(...). Lo tengo que hacer muchas veces, claro (...), pero no me gusta. La verdad es que yo no como con cualquiera.

Fragmento de El corazón helado,
de Almudena Grandes.

lunes, 24 de agosto de 2009

Guapa (delgada)











La gente es una hipócrita.
He estado dos semanas en el pueblo de mi abuela, y he visto a gente que hacía un año que no veía. Hace un año rondaba los 55, casi diez kilos más que ahora.
La primera persona que vi es una mujer de 69 años. Me preguntó por la carrera y me dijo que era muy guapa.
Los siguienetes fueron una señora de 64, una mujer de 40 y un chico de 15. Me preguntaron qué tal me iba en todos los aspectos, y dijeron que estaba muy guapa.
Después vi a una mujer de 48 que me dijo: "¡Dios mío, Ana, cómo has adelgazado! El año pasado no estabas gorda, porque tú siempre fuiste delgada, pero este año estás mucho más." Y sin embargo me dijo que era muy guapa...
Luego vi a mis amigos, todos chicos, de 18 a 20 años. Uno de ellos me dijo: "Estás muy delgada. El año pasado no estabas tan delgada. Comes poco, ¿no?" Vovió con el tema varios días: cuando me vio en bikini, en una cena, y en un supermercado. Supongo que sabe, o intuye, lo que me pasa. Pero fue el único, el resto de mis amigos me desearon en silencio, y alguno se declaró cuando llevaba unas copas demás.
Le conté al primero que había estado todavía más delgada unos meses atrás y me dijo que no adelgazara más, que tal y como estaba ahora era suficiente, delgada, pero no en extremo. "No sé cómo te afecta lo que te digo, si te sienta bien que te diga que estás demasiado delgada o no". Habría sido igual que dijera "si eres anoréxica o no".

En ningún momento me sentí mal por los comentarios que se me hicieron (por ejemplo, a este chico lo quiero un montón), todos orientados al piropo, y la mitad de las veces por educación. Sé que el resto de la gente está condicionado, como nosotros, por ese estereotipo de mujer que, aunque se niegue, se nos mete por los ojos a todos. Por eso no culpo a nadie. Pero, ¿cómo voy a recuperarme escuchando esto? Nunca me habían insistido en algo así, nadie me dijo nunca "eres fea", pero tampoco que, hasta sin conocerme, se diga "qué chica tan guapa".
La verdad, me han subido la autoestima, pero me han quitado las ganas de comer.
Pero bueno, como en los últimos años la madurez se ha ido posando en mi cabeza descerebrada, no haré tonterías, y me mantendré, con mi estricta dieta, en mis 45-47 kilos, ni un gramo menos.

Mañana os veré, hoy es tarde y quiero dormir. Sí, ni rastro del insomnio que me volvía loca hace unos meses. Besos

viernes, 7 de agosto de 2009






El tiempo corre y se acaban las vacaciones.
Ayer fui al médico y me bebí dos litros y medio de agua en la media hora antes de entrar. Al final no me pesó.
Hoy me fui a hacer análisis y ayer comí bastante. Me sentí bastante mal.
Hoy no pude evitar recurrir a Mía. Me duele terríblemente el estómago.
Voy a empezar a estudiar para sacarme el carné.
Y estoy bien, me gusto y me gusta ser yo, a pesar de todo.

domingo, 2 de agosto de 2009

El alcohol no engorda









¿Quedarte en casa y no salir? ¿Por qué? ¿Porque el alcohol engorda?
¿Encerrarte en casa y no salir? ¿Por qué? ¿Porque tus amigos no te comprenden?
¿Clausurarte en casa y no salir? ¿Por qué? Porque es más fácil quejarse, llorar, dejar de comer, maltratarse que afrontar los problemas y superarlos.
He vuelto con dos kilos menos y con una felicidad en el cuerpo que hacía tiempo que no tenía. Y he bebido. Y he comido.

lunes, 27 de julio de 2009

Envidia (cochina)








Conozco a una chica con la que no me llevo mucho pero con la que tengo amigos en común. De echo, mi novio y ella eran antes muy buenos amigos, y aunque siguen teniendo muy buena relación la distancia acabó por distanciarlos. Esta chica fue anoréxica. Lo había superado. Pero el otro día la vi y sé que recayó. Se notaba que estaba increíblemente delgada debajo de la ropa floja que pone siempre. Con unas ojeras hasta el suelo, y una cara pálida, blanca como la nieve, y muy alargada. No podía dejar de mirarla. ¿Y yo qué sentía? Envidia. Me avergüenzo por ello, pero era envidia. Como sabéis he engordado un poco desde que estoy con mis padres, pero he decidido no preocuparme porque dentro de un mes volveré a comer como y lo que quiera. A veces me dan bajones y me salto alguna comida (sobre todo de noche, diciendo que ceno con amigos) pero estoy sana. Sé que estoy delgada, la 34 sigue sentándome bien, pero pesaré unos 48 kilos. No lo sé con certeza, y no pienso pesarme. Me dicen que estoy 'muy guapa'. Y la realidad es que me gusto. De verdad, últimamente me miro al espejo y me digo: pues sí que estoy guapa. Y sin embargo, como menos es más, sólo quiero, y sé que acabaré haciéndolo, volver a adelgazar, porque no puedo pensar que un día estuve más delgada que actualmente. No quiero estar más delgada de lo que estuve, pero sí igual (me refiero a los 45 de hace unos meses, no a los 40 de hace tres años).

Es como un mejunje de materia gris. Un viaje sin terminar. Desconcierto, desilusión, descrédito. DES. También desnutrición, desesperación, desfallecimiento, destrucción del propio ser. Busquen algo positivo que empiece por des-. Soy des. Como la misma Ana, pero deshecha, dada la vuelta, boca abajo. Mi antónimo.

Aún así, me verano sigue gustándome: lo próximo van a ser cuatro días de camping (mucho alcohol y poca comida).

Un beso e intentad dar cabida en vuestra vida al positivismo...

jueves, 23 de julio de 2009

Por un verano positivo (y gente a la que no entiendo)







Me resulta difícil entender algunas cosas. Una vez vi un comentario en una entrada mía, no recuerdo cuál. Tampoco sé qué ponía. Supongo que me daba ánimos, pero esa chica nunca más volvió a dirigirse a mí, y por eso no la recuerdo. Pero recuerdo su blog. Estaba plagado de fotos que ella misma había hecho frente a un espejo. Fotos posando de mil formas, con ropas ajustadas y camisetas que casi no dejaban lugar a la imaginación. Y decía ser anoréxica. No estaba gorda, pero tampoco delgada, más bien lo que decimos... rellenita. En todas sus fotos sonreía. Escribía de esa forma tan peculiar que muchos hacen y yo no entiendo, con z y h por todos lados y palabras con veintemil ies latinas. Sí, supongo que era una wannabe. A esa chica su cuerpo le gustaba. Pero era una inmadura y veía algo (no puedo llegar a comprender el qué) atractivo en esto. Le atraía la anorexia. Tenía tips en su blog, y al lado fotos suyas saltando divertida y enfundada en minivestidos.

En realidad no sé por qué me he acordado de esto, pero ya había querido escribir sobre ello aquí hace tiempo, y por alguna razón no lo hice.
Por lo demás, mi verano bien. La verdad es que he engordado un poco, pero nada que ahora mismo me alarme. Estoy de buenas y no voy a preocuparme por un par de kilos que volveré a perder cuando vuelva a vivir sola (entiéndase sin mis padres). Me siento bien. Con un verano plagado de festivales, sin nada que estudiar, y todo el tiempo para perder no debo estar de otra forma. Y vosotros y vosotras también deberíais ser positivo/as. ¡Espero no estar de bajón en dos días y comerme mis palabras!

Un beso enorme, y ¡muchísimas gracias!
(Por cierto, no voy a volver a golpearme, ¡de verdad!)

viernes, 17 de julio de 2009

Self Injury (y anónimos)


Anónimo dijo...
Como podeis decir que sois adictas a la comida
da verguenza ajena leer eso, que os creeis que no sois humanas??
Pûes va a ser que no, es decir que toda la gente que se muere de hambrem, lo hacen porque quieren? porque son adictos? por eso se mueren los niños en paises en vias de desarrollo? por ADICTOS??
Por dios que verguenza ajena, escuchar a niñat@s que no se quieren ni quieren a nadie, afirmando OHHH DIOS soY adicta a la comida¡¡¡
teneis razon teneis que estar muertas porque no sois humanas los humanos ncesitamos alimento
VERGUENZA VERGUENZA Y MAS VERGUENZA
15 julio 2009

Primero, si alguien comenta una entrada, que la lea antes, porque el Señor Anónimo no ha entendido nada de lo que escribí.
Segundo, yo no me meto con nadie, así que si alguien se dirige a mí, que lo haga con respeto.
Tercero, ni yo ni ningún/a anoréxico/a tenemos la culpa de que miles de niños se mueran diariamente por desnutrición en los países del tercer mundo. En ningún momento me comparé con ellos. Lleve sus quejas a los responsables, que todos sabemos quiénes son, y a ver si le escuchan. Si lo hace, procure cuidar su ortografía (entre otras cosas, a ver si descubre dónde están, en su teclado, esos dos puntitos que van encima de la u después de g cuando quiera que esta suene).
Y cuarto, sé que comer es necesario, lo sé, querido amigo no identificado ni identificable, con la palabra adicción refiriéndome a la comida quiero decir obsesión por esta, que te controla, como lo hace una droga.

Después de dedicar estos valiosos minutos a responder a alguien que seguramente no vuelva a pasar por aquí voy a escribir lo que tenía pensado:
Y es que yo nunca he comprendido a las que os cortabais u os cortáis. No podía comprender cómo es que os hacéis más daño todavía. Pero creo que más o menos lo entiendo. Ayer por la noche me dio un ataque de llanto, ansiedad, pánico o cómo sea que se le llame. No podía dejar de llorar, de taparme la cabeza con las manos. Los pensamientos negativos (sin nada que ver con la comida) se agalopaban uno tras otro en mi cabeza sin dejarme razonar. Me la golpeé repetidas veces contra la pared. Fue, realmente, una sensación deliciosa. Es como si con cada golpe esos pensamientos salieran uno tras otro vaciando la mente. Estaba tan mareada que ya no podía pensar. Por supuesto que los pensamientos volvían, y yo seguía llorando, pero entonces era un llanto tenue y apagado. Un llanto triste, pero no histérico. Puede decirse que era tranquilo. Poco a poco todo fue a menos y, sobre las 5, conseguí quedarme dormida.
Ahora me duele la cabeza y tengo tres chichones. No me siento orgullosa, ni mucho menos, de aquello, y espero no volver a hacerlo (ni llegar más lejos, como cortarme). Pero en aquel momento fue como ver la luz. Una solución temporánea. Ahora entiendo el por qué de la auto-mutilación y la auto-lesión. Cómo algo malo, que hace daño físico, puede hacer que te sientas bien... Es extraño.

sábado, 11 de julio de 2009

Dependencia, ansiedad y otros síntomas de las drogas duras (comer)

La sensación de hambre continua es maravillosa. Pero comer es mejor.


Creo que la comida es como la cocaína. Te dices: “no voy a comer, no, no”. Y pasan las horas: las 4. Las 5, las 5:30. Estás ansioso y no puedes más. A las 7 sales de casa y vas al super. Paseas por los pasillos. Hay galletas. De todas clases: saladas, de chocolate, de miel… Hay chocolate, chocolate con leche, chocolate blanco, chocolate con almendras… ¿Patatas fritas? Para todos los gustos. Adoro las patatas fritas.
Después de media hora en el super te decides: coges una bolsa de patatas, una de fritos, y una de lacasitos. La dependienta te mira de arriba abajo. Está pensando “qué delgada está esta chica, para comerse toda esta mierda”. Tú coges la bolsa y te vas. Te apresuras. Sacas las llaves. Cuando llegas al edificio corres hasta el ascensor y lo llamas moviéndote como si tuvieras ganas de mear.
Enciendes la tele. Da igual lo que echen. Y ahí va. Abres una de las bolsas. La de patatas. Coges una y la partes con los dientes. La saboreas. “Mmmmm… estoy en la gloria”. La chupas hasta que ya no tiene sabor. Así haces con cuatro más. Incluso prestas atención a lo que dicen en la tele. Pero la quinta se engulle más rápido. Y la sexta. Y la séptima todavía más. Y así progresivamente.
Cuando has acabado sientes que vas a explotar. Te levantas. “Dios, me siento como con 10 kilos más”. Vas al baño y empieza el ritual.
Dije que la comida es como la coca. Te metes una raya. Después de dos horas te apetece otra. Cuantas más metas más quieres. Y en menos tiempo. Acabas haciéndolo cada 10 minutos.