
Me parece imposible haber podido dormir sin beber ni una gota de alcohol ni recurrir a los somníferos. Y qué reconfortante. Despertarte de resaca, con la boca seca y con dolor de cabeza no es lo ideal, y mucho menos despertarte después de haber dormido gracias a una pastilla, porque tienes la sensación de que te han dado una paliza.
Estuve saliendo desde el día 2 de este mes y sólo descansé tres días: el 6, el 13 y el 14. Los primeros aquí, de los que no hay mucho que destacar. Los otros de vacaciones en Baleares. De ese viaje puedo quedarme con un par de cosas: mi amor de verano de dos días, un chico estupendo de Hamburgo; y las discusiones con las dos amigas con las que fui, más la evidente determinación de no repetir un viaje con ellas.
Allá conocí a un montón de gente, en su gran mayoría alemanes. Tengo la sensación de haber estado en Alemania, todo estaba escrito en alemán, todos se dirigían a ti en alemán y tenías que explicarles que eras española. Socialicé como nunca, y sin ningún problema porque se me da bastante bien el inglés (y yo no lo sabía). El día que conocimos al grupito donde estaba Vincent fue el mejor día en mucho tiempo. Estando con ellos, y especialmente con él, no recordé ni por un segundo a mi ex. Fueron dos días perfectos, y él me parecía perfecto. Tanto en las discotecas, como en la playa, como en la habitación del hotel.
Pero mis amigas lo único que querían era ir a macrodiscotecas tipo Pachá que son carísimas y que odio. Entiendo que les guste, y de hecho salimos dos días así (a Pachá no fuimos), me adapté a sus gustos, pero ¿no podrían ellas adaptarse a los míos otro par de días? Lo hizo una (y se lo pasó genial) pero la otra se quedó en el hotel durmiendo.Todo tiene que ir según sus planes y según lo que le apetezca en el momento. De ahí las discusiones, porque no estoy dispuesta a pasar todas esas cosas por alto. Antes lo hacía, pero ya soy lo suficientemente mayorcita como para que me toreen como lo hicieron, o como trataron de hacerlo.
Lo peor eran las comidas: teníamos bufé libre y yo siempre cogía ensalada, pescado, pollo... lo típico, cosas sin grasa. Una de ellas no me decía nada, pero la otra, acostumbrada a comer mierda (siempre siempre hamburguesas, pizza, pasta, patatas fritas con ketchup...) no hacía más que repetirme que estoy delgadísima y que tenía que comer cosas con grasa. Como soy una estúpida y no me gusta discutir opté por la vía fácil: comer para evitar esos comentarios y después ir a vomitar. No lo hice todos los días, pero sí la mayoría. Por supuesto, se acabaron dando cuenta. Me alegro, y ojalá lo hubieran sabido antes. Ya todos mis amigos (o la inmensa mayoría) saben que estoy enferma y es de agradecer que ya no hagan comentarios sobre mi aspecto o sobre lo que como.
En conclusión y a pesar de las cosas malas, fue un viaje para recordar.
Hoy me veía tan sumamente delgada que fui a pesarme a una farmacia: 43'7. Estoy asustada. Nunca había bajado de 44 y quiero volver a pesar al menos 45. Cuando dentro de dos semanas me pesen corro el peligro de ser ingresada. Había conseguido llegar a los 47 y ahora peso cuatro kilos menos. No sé qué hacer. Lo intento con todas mis fuerzas pero soy incapaz de engordar, y lo que es peor, he dejado de mantenerme y sigo bajando.
Y muy hondo sonrío y me felicito por haber conseguido llegar tan lejos.
Espero que estéis disfrutando de vuestras vacaciones.