lunes, 2 de febrero de 2009

Divagaciones de una cabeza extraviada

Qué días. Qué incertidumbre. Qué indiferencia por todo y ante todo, por todos y ante todos. Soledad. Mi temor eterno es ese: la soledad, miedo a quedarme sola. Y sin embargo últimamente no salgo de la habitación. Veo películas, leo, estudio (mucho menos de lo que debiera), bebo agua, mi eterna y saludable agua. ¡Cuando llego a la media hora sin beber no puedo más! ¡Necesito un trago ya! Soy una beoda del agua mineral. Me bebo unos 4 o 5 litros diarios. Ya sé que no es necesario beber tanto, pero el agua es mi sustento. Puedo pasarme horas sin comer (la última vez fueron 24) pero, ¿sin beber? Ni pensar. ¡Qué locura! Qué difícil es nuestra mente, ¿la entenderemos algún día? Se supone que pensamos con la cabeza, ahí está lo que somos, ¿no? No. Nuestra cabeza sigue otro camino muy diferente al que a nosotros nos gustaría que siguiese. No sé por qué o por quién se guía, pero ella va a su bola. A veces la perdemos de vista. Entonces nuestra cabeza se ha separado de nosotros y ya no nos pertenece. A veces vuelve y se acerca. Pero acaba yéndose de nuevo. La gente llama a esto perder la cabeza, estar volviéndose loco. Pero quien se pierde es uno mismo. Y la cabeza actúa por su cuenta. Se siente mal y nos lo transmite, aunque nosotros no nos sintamos mal, hasta que acaba convenciéndonos del desastre que somos, de la mierda de vida que llevamos y de qué maravilloso sería no ser como somos. Cuando perdemos la cabeza, o, más bien, cuando nos perdemos de nuestra cabeza, podemos llegar a ser dos personas diferentes. La cabeza puede llegar, además, por si era poco, a dañar nuestro cuerpo. Podemos estar más sanos que una rosa (no sé si esta comparación existe) pero si a nuestra cabeza se le da por ahí, enfermaremos: nos saldrá un sarpullido en la piel, se nos caerá el pelo, tendremos síntomas de embarazo sin estar embarazadas, o nos dolerá el cráneo terriblemente. Mi mayor deseo es que mi cabeza deje de viajar tanto y se pose sobre mi cuello por fin, de una vez.
Divagaciones de una cabeza extraviada.

Gracias por vuestro apoyo. Quería dedicarle unas palabras a K. ya que no tiene blog, o yo no puedo verlo y no puedo escribirle. Me alegró mucho tu comentario. Me alegró mucho que te guste pasarte por aquí, al menos, aunque no pueda ayudarte, sé que me entiendes y sé que te entiendo. La verdad es que me gusta poder escribir por fin mis sentimientos, sin tapujos, y que la gente me entienda. Entendernos… no nos entendemos ni a nosotras mismas, por eso nos entendemos entre nosotras, qué paradoja, ¿verdad?
Un beso a todas!

Si os gusta perder el tiempo podéis buscar la cabeza entre los granos de café de la foto.

10 comentarios:

  1. Esa soy yo! (: q alegria me has dado haha!
    no tengo blog, no.. puede que un dia me lo haga, seras la primera en saberlo.;)
    un besito enorme, y lo que te dije, no pares de escribir por favor!

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  2. hola!! Gracias por tus palabras.

    Ya estoy de vuelta.

    nos leeremos

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  3. Hola linda!!
    Siempre me aterro la soledad! Pero de veras agradezco que mis padres me dejaran sola, he crecido mucho. Ahora me conozco mejor y me siento mucho mas independiente.
    Tambien tiendo a perder la cabeza con cierta frecuencia XD, creo que es normal en muchas de nosotras. Aunque creamos que tenemos el control de todo, la mayoria de las veces no es asi.
    Aha! ya vi la cabeza ahi abajo! =)
    Besos...

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  4. hola nena!!
    yo tambn temo kedarme sola :(
    es cierto k cuando termine mi carrera quiero viajar sola, pero es muy distinto a kedarme asi, pq se ke tengo a mi familia y a mis amigos, es otro tipo d soledad el k me aterra..
    cuidat preciosa
    besitos

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  5. Yo tambien perdi mi cabeza, la has visto???jeje, muchas gracias por tu comentario divina. A veces uno se siente tan perdida q necesita q le digan por donde ir... cuidate...
    Bsos linda!

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  6. fue facil encontrar la cabeza entre los granos de cafe jaaa.. ahora es un tanto dificil encontrar la mia ;) cuidate mucho linda besos..

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  7. Hola prin,
    a mi también me aterra la soledad y lo peor es que está comodamente instalada en mi cabeza, ambas se pierden juntas y me arrastran a mi con ellas.Son tan fuertes y me han llevado tan hondo, que por más que lo intento no consigo separarlas de mi,si ami cabeza también, porque no me responde, me salió defectuosa,o a lo mejor soy yo todo un error y mi cabeza es la única que se ha dado cuenta,...
    cuidate mucho.

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  8. Prin! Si a mi tambien me pasa que siento a mi cabeza extrabiada anda por hai diciendome cosas sin que las quiera oir "Come" jaja y lo unico que yo quiero es no comer.
    bueno y ese miedo a la soledad yo creo que nos pasa a muchas de las que tenemos ana y mia, esque como nos alejamos del mundo pensamos que nos va a pasar eso, pero saves? no hai que cerrarce tanto hai que compartir con amigos y amigas para tener una vida social relativamente sana.

    un besito.

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  9. la verdad es q casi siempre andamos con la cabeza x otra parte menos q en nuestra realidad...

    y lo ultimo q escribiste sobre la paradoja de entendernos entre nosotras es muy cierto, pero es tan reconfortante saber q no estamos solas...

    mil besos linda y gracias x el comentario, ojala pase pronto....

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